HOMENAJE AL DR. ROLANDO CORDERA
Después del Neoliberalismo: el Estado frente a la democracia y la cuestión social. Desafíos de la globalización*.
Esta modesta intervención no aspira en ningún momento a expresar una síntesis del pensamiento de tan destacado economista, sinceramente es una tarea muy difícil para tan humilde académico que es su servidor; en todo caso, aspira a dos objetivos: primero, hacer una reflexión de lo que sus aportaciones más actuales provocan en la coyuntura a la luz de las experiencias personales y en todo caso colectivas; segundo, de forma deliberada, capitalizar su presencia en esta su casa , la Facultad de Economía de la Universidad Veracruzana, pues pocas ocasiones tenemos la oportunidad de abrevar de un destacado pensador de la ciencia económica con aportaciones en conocimientos de frontera. Por ello, distinguido Dr. Rolando Cordera, agradeceré no se moleste si en más de una ocasión parafraseo su idea y en muchas más le planteo interrogantes, pues insisto, los aquí presentes nos hemos congregado para escucharle, a eso vinimos.
El Dr. Cordera inicia su reflexión señalando que las demandas por reducir el papel del Estado, esgrimidas por los países del primer mundo y en particular por los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en América Latina se fortalecieron con las crisis de la deuda externa de los años ochenta (habría que señalar el proceso deliberado de endeudamiento iniciado por los Estados Unidos en la década de los setenta), con lo cual se dio paso a un proceso de desregulación y privatización de la actividad paraestatal, así como liberalización y apertura comercial que, en conjunto, confluyeron en la primera ola de la globalización que arranco después de 1989 y concluyó con las grandes crisis financieras en Asia y luego con los atentados del 11 de septiembre del 2001 , para dar paso a una recesión mayor por parte de las grandes economías del mundo.
En ambos casos, argumenta el doctor Rolando Cordera, el de la emergencia bélica global Post once de septiembre y el de la recesión, tienden a propiciar graves e inmediatas implicaciones de alcance global que se concretan en las economías políticas nacionales y en repercusiones significativas sobre sus Estados . En este sentido, el panorama mundial sigue siendo global aunque su despliegue haya de ser filtrado por los entramados políticos y culturales nacionales. Es claro que esto tiene particular interés para una reflexión crítica sobre las políticas sociales que puedan diseñarse y ponerse en práctica en México y América Latina.
Lo relevante de esta coyuntura es que el proceso globalizador ha llegado a un punto de inflexión del que probablemente surjan cambios importantes en la manera de cómo se llegó a entender el papel del Estado en las décadas finales del siglo XX afirma el Dr. Cordera.
Sobre el particular, debe destacarse la relevancia de detectar el punto de inflexión de un proceso, en tanto ello brinda la ventaja de actuar con oportunidad sobre el encauzamiento de nuevas tendencias o un nuevo proceso que no se pueden lograr en cualquier otro momento por el principio básico de la inercia y que, en este caso, cuando la pendiente de una curva va a cambiar de sentido, aplicando los principios de la segunda Ley de Newton la cual señala que “El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime ”, entonces es posible en este momento y justo en este momento de inflexión, iniciar un nuevo proceso que puede ser encauzado; es decir, se podrá obtener un nuevo trazo en el eje por donde ha transitado el desarrollo del Estado Mexicano, con una nueva trayectoria, un sentido diferente que puede estar volcado hacia lo social, sin menoscabo de garantizar las condiciones de acumulación a nivel global.
En este contexto, el Dr. Rolando Cordera advierte que el Estado habrá de jugar un papel relevante y central donde se registrará una recuperación de la diversidad y de las historias nacionales, pero no para negar las realidades globales sino para exigir que se les someta a un control local, regional o nacional , que implica un papel central del Estado o, mejor y más ampliamente dicho, de la política organizada y dotada de permanencia mediante Instituciones y compromisos vinculantes que se entienden o postulan como de larga duración.
Esta parte de la reflexión es relevante, en tanto se postula, de manera implícita, la importancia de los actores políticos y sociales en el ámbito local, no solo desde la perspectiva del conflicto, sino además desde el protagonismo que tienen que asumir para resolver sus problemas inmediatos, yo no me imagino en el marco de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que se convoque a una reunión entre el presidente Obama de los E.U., el ministro de Canadá y el Presidente de México, para resolver un problema de marginación y pobreza detectado en los municipios de Mixtla de Altamirano y Tehuipango, de la Sierra de Zongolica, en Veracruz, (por cierto de los eternamente más marginados del país) por ejemplo. Luego entonces, si este cambio que plantea el Dr. Rolando Cordera es posible, habrá de registrarse con un alto componente de lo local.
Por su parte, si efectivamente los Estados fuertes serán “conductores y no víctimas de la globalización y con el surgimiento de Estados Catalíticos se consolidarán las redes nacionales y regionales de inversión y comercio (Scholte, Jan Art 2001)”, entonces efectivamente tiene razón el Dr. Cordera en tanto los Estados Nación estarán más ocupados en una lógica de acumulación de capital globalizada que en atender los problemas que en el ámbito local o regional afectan al ciudadano; en consecuencia, efectivamente , es necesario asignar un nuevo rol al Estado, que tenga en el centro de su quehacer la atención de la cuestión social y del fortalecimiento democrático de las instituciones y del sistema político en su conjunto, principalmente cuando se observa, que aunque de un modo muy desigual, el panorama apunta hacia una expansión de los Estados más que hacia su fatal reducción.
Esta tendencia, afirma el Dr. Rolando Cordera, recoge también , de modo complejo, las contradicciones políticas nacionales, internacionales, principalmente las movilizaciones sociales y culturales que propician la globalización tal y como se ha querido instrumentar. Ahora, a estas contradicciones propias de todo cambio histórico se unen las que propulsa la apertura de una guerra mundial contra el terror por parte de Estados Unidos y que, en todo caso, entran en competencia con los procesos de deliberación democrática y los que corresponden a un Estado de derecho propiamente dicho. El evento no es de menor importancia, plantea en el centro de la reflexión la gran problemática de conciliar en un ambiente de deliberación democrática nacional, los intereses de los E. U. que tratan de imponerse a todos los Estados Nación en materia de combate al terrorismo, cuestionando en si mismo los sistemas democráticos nacionales… casi nada…
Luego de una amplia revisión del pensamiento más actual de los científicos sociales sobre el momento que vive el vigente proceso globalizador, el Dr. Rolando Cordera concluye, al igual que otros pensadores de frontera en materia de conocimiento científico, que la viabilidad de construir o reforzar regímenes de protección social precisamente al calor de las contradicciones sociales, agudizadas por la apertura o la globalización de las economías, puede traer no menos sino más reclamo local por protección social y propiciar que esa demanda se exprese en mayor gasto social y un mejoramiento institucional, entendidos como el "precio" que los Estados han de pagar por mantenerse en el mercado global sin poner en peligro la estabilidad interna (Rodrik, Dani, 1997).
Si esto efectivamente es cierto, si como se argumenta, la política social jugará un papel crucial en favor de la integración de los países a nivel mundial, preguntaría al Dr. Rolando Cordera ¿Cuál es el escenario que se podría advertir para un Estado como el Mexicano que aún va en sentido contrario en términos de que sigue reduciendo el tamaño del Estado y que sigue considerando el gasto social como un costo para el sistema económico, muy propio de la ideología neoliberal? y otra más, ¿Cuáles son las posibilidades reales que observa en términos de que el Estado Mexicano pueda capitalizar este punto de quiebre del proceso globalizador en el mediano plazo, cuando se advierte que los tomadores de decisiones, tanto en el poder ejecutivo como en el legislativo, registran limitado conocimiento de la realidad social sobre la que gobiernan, así como un increíble analfabetismo didáctico de la clase política a nivel nacional, pero mucho más claro a nivel regional y local?
Es importante enfatizar que de ninguna manera estas interrogantes invalidan su argumento por demás claro, sino que en todo caso apuntan a capitalizar el conocimiento del Dr. Rolando Cordera, en términos de profundizar sobre el particular como lo adelante al inicio de mi intervención.
Por su parte, la necesidad de recapacitar sobre la complejidad de las relaciones entre la democracia, el Estado y la política social, efectivamente es una asignatura obligada , en tanto la democracia, argumenta el Dr. Cordera, no trajo consigo la eliminación de la desigualdad o de sus bases estructurales más profundas, pero si propició su reducción y elevó a la pobreza al rango de tema fundamental del debate político, argumentación por demás profunda que ubica a los hacedores de conocimiento y en general a la comunidad académica, sobre el imperativo de pugnar por que el conocimiento científico sea ubicado en la agenda pública para que pueda alcanzar relevancia en la agenda política y finalmente pueda ser considerado por los tomadores de decisiones del ámbito gubernamental; de no ser así, el conocimiento, resultado de las investigaciones y de las reflexiones se queda entre los muros de las universidades; en este sentido debo reconocer ampliamente que el Dr. Rolando Cordera predica con el ejemplo, por ello no podía quedar mejor el distintivo de este panel que no fuera “ENCUENTRO ACADÉMICO CON UN ECONOMISTA COMPROMETIDO CON LAS MAYORIAS.”
El hecho de que la pobreza se insertara como tema fundamental del debate político, propicio que disminuyera la distancia entre ricos y pobres en muchos países hoy llamados desarrollados, gracias a la acción colectiva y a las políticas sociales de los gobiernos electos democráticamente. Evidentemente esto no sucede ahora en nuestro país, situación que, señala el Dr. Cordera, es sobre todo una novedad histórica, pues la tendencia apunta a que sucede incluso lo contrario, y la democracia sirve de pantalla para una exacerbación de la inequidad.
En este punto, es necesario preguntar al Dr. Rolando Cordera ¿Cuáles son los elementos de causalidad que explican este escenario en nuestro país? ¿Es acaso que la sociedad civil organizada ha dejado de jugar un papel relevante en el contexto político nacional? ¿Acaso los actores políticos, producto de los espacios ganados en el ámbito gubernamental se han institucionalizado y en consecuencia se han encuadrado en un ambiente de mediatización? ¿Es por el contrario que esa combinación inestable entre democracia y pobreza están concentrando una inconformidad ciudadana que puede desbordarse en cualquier momento ante la falta, como bien afirma el Dr. Cordera, de un crecimiento económico sostenido y el cambio demográfico hacia la madurez de nuestra sociedad?
Dos aspectos entre otros igualmente relevantes saltan a la luz de las reflexiones del Dr. Rolando Cordera: primero, el bono demográfico que pudo haber potenciado el crecimiento y desarrollo de nuestro país se ha derrochado y nuestra sociedad es cada vez más adulta (y en consecuencia con más costos de servicios y menos productividad); segundo, la importancia que otorga a las categorías políticas, en tanto trasciende la perspectiva economicista de categorías económicas y advierte que detrás de ellas siempre existen actores políticos ( a diferencia de los economistas que ilusamente pensaron que se podría llevarse a cabo, en su momento, en nuestro país, la implementación del Modelo de Sustitución de Importaciones y llevarlo hasta sus últimas consecuencias, solo pensando en categorías económicas y sin advertir que detrás de cada una de estas esta un actor político); por ello, es muy clara su propuesta cuando argumenta:
“Es necesario una revaloración del Estado en su sentido amplio, donde se supere la discusión entre democracia y mercado sin Estado, o Estado sin democracia y sobre el mercado, en tanto son extremos que soslayan la idea del Estado democrático como un ideal normativo: como una entidad capaz de interpretar el interés general de la sociedad y de traducirlo en normas y políticas, es decir, capaz de ubicarse por encima de los intereses parciales o de grupo, y así recuperar su autonomía primordial como una condición para ser actual, a la altura de los nuevos tiempos”.
Este planteamiento que el Dr. Cordera llama neo-neocorporativista plantea al Estado democrático en una dimensión donde se delibera, decide y ejecuta la política. Pero, a la vez, para que pueda concretarse como realidad histórica y dejar atrás su papel de mecanismo contingente o de emergencia, es preciso "colonizar" al Estado con figuras institucionales nuevas, mecanismos de mediación de conflictos y redes de protección social que den sustento a su reproducción a través, precisamente, de mecanismos democráticos sólidos: el acuerdo, el diálogo, la conversación sistemática. Se trata pues, no tan solo de una cuestión de ingeniería económica o social, se trata centralmente de una redefinición donde la cuestión política juega un papel central; por ello es que se advierten desafíos que de entrada encara este “Estado redescubierto como ideal normativo”:
1 La crisis de representatividad de los actores “clásicos” de todo pacto económico- social (cámaras empresariales, sindicatos).
2 La explosión de la diversidad y la heterogeneidad social y laboral que produjeron las largas crisis y el cambio estructural.
Estos dos desafíos, precisa el Dr. Cordera, hay que examinarlos y encararlos en dos dimensiones mayores:
“… a) La economía abierta en expansión, que por sí misma plantea o planteara formas diversas de asociación transnacional, así como de construcción de espacios económicos metanacionales con implicaciones directas sobre la Vieja y la nueva cuestión social: migración, contratos y reglamentos, leyes no nacionales: organización laboral pos nacional; salud y seguridad social; educación y formación profesional. Etcétera…”
“…b) La, al parecer, irrefrenable fuerza centrifuga que se resume en la descentralización o el federalismo. Estas fuerzas, al menos en el caso de México, se despliegan en demandas por concesiones, y en rebatiñas fiscales, pero mañana tal vez se expresen en nuevas coaliciones político sociales no centralizadas y rebeldes a definiciones únicas del interés nacional….”
Por último, pero no a lo último, señala el Dr. Rolando Cordera, a medida que pasa el tiempo y se desgastan los consensos "negativos” de la primera fase del ajuste y el cambio estructural, la pobreza y la desigualdad se convierten en el “corazón de las tinieblas” de la gran transformación mexicana y latinoamericana, sobre todo si se toma en cuenta que el desarrollo deja de ser esquivo para volverse eslabón perdido. El reto en todo caso, y seguro de ello nos hablará el Dr. Rolando Cordera, se trata de c rear un escenario no solo deseable, sino además…, posible de alcanzar…
Muchas gracias.
Universidad Veracruzana, 20 de abril del 2012, Xalapa-Enríquez Veracruz.
Dr. Rafael Vela Martínez
Investigador académico de la Universidad Veracruzana
Instituto de Investigaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales (IIESES)
Dirección de correo: rvelam_1@hotmail.com
*Ponencia del Dr. Rafael Vela Martínez en Homenaje al distinguido politólogo Rolando Cordera Campos que realizó en su honor la Universidad Veracruzana.