www.enfoqueveracruz.org
sssIniciosss s Miércoles 23 de julio de 2014
REFERENCIAS PERSONALES
  Currículum vitae. Dr. Rafael Vela Martínez
s
  Investigaciones Realizadas o Coordinadas por el DR.Rafael Vela Martínez
s
  Constancia como miembro del RCEA:Registro CONACYT de Evaluadores Acreditados
s
s 4
PASILLOS DEL PODER
CESAR A. VAZQUEZ CHAGOYA
26/ OCTUBRE /2009

A 18 AÑOS DE LA MUERTE DE TORIBIO GARGALLO

 

Una de las leyendas de Veracruz sin duda es la de Toribio Gargallo Peralta, ganadero, pistolero, cañero, muerto el 10 de octubre de 1991 en el entronque de la carretera federal Veracruz-Córdoba, hacia Omealca. Aunque hay versiones muy precisas de su muerte de compinches, empresarios y jefes policiacos de la región publicados en los diarios Sol y Mundo de Córdoba, así como en La Jornada, nos quedaremos en esta ocasión con las partes sustantivas y versiones que en esa época se dieron.

No mencionaremos a empresarios que se supone que le ordenaron matar, ni a supuestos pistoleros y tampoco a jefes policiacos que le daban protección ya que en el transcurso de los años sólo están en la cárcel los que estaban cercanos a Gargallo y confesaron asesinatos.

La mayoría de los protagonistas de está historia están vivos, libres y sería poco ético mencionarlos porque al final de cuentas la justicia veracruzana no les comprobó nada o no quisieron ejercer acción penal contra ellos, debido que el gobernador en ese tiempo, Dante Delgado, tenía y tiene fuertes raíces en Córdoba, donde fue el escenario de muchas de la historias de Toribio.

Toribio Gargallo Peralta nació en Ojo de Agua, comunidad de Omealca, municipio cercano a Córdoba y rodeado de los municipios de Yanga, Cuitlahuac, Tierra Blanca, Ignacio de la Llave, Tlalixcoyan, Cuichapa, Tezonapa, Cuichapa, etc. Como en ninguna región de Veracruz, desde la época de los años veinte, la lucha por la tierra no sólo dejó muertos entre campesinos y terratenientes, sino llagas enormes de venganza, ya que se mataban a familias enteras a balazos y quemando sus casas. Hasta el día de hoy prosiguen esas venganzas.

Toribio no fue exento de esas vendetas y así mataron a su padre Constantino Gargallo Martínez.

Por años la sierra de Tezonapa estuvo incontrolable. Cuenta mi amigo --ya fallecido-- Mario Grajales, quien fue presidente en varios consejos municipales, que el gobernador Antonio M. Quirasco lo nombró ser presidente municipal de Tezonapa, porque elegían a un alcalde y lo mataban. Don Mario, un hombre sabio, le preguntó al ejecutivo como un sólo hombre podría poner orden en ese lugar tan violento. El gobernador le contestó: "Llegando buscas al pistolero más peligroso y lo nombras Inspector de Policía y lo comunicas conmigo por teléfono".

Dice Don Mario que la estrategia funcionó y entregó el ayuntamiento a un nuevo alcalde, a quien también mataron, pero él ya no regresó a Tezonapa.

En los años setenta asolaba la sierra, impartía justicia y robaba para darle a los pobres el célebre Tomás Sánchez Ramos (a) "Tomasín". Gargallo, en busca de venganza, lo fue a buscar y se convirtió con el tiempo en su brazo derecho por su sagacidad y habilidad en el manejo de armas. En 1977, la Policía del Estado buscaba a "Tomasín" cerca de su rancho a las orillas del río Tonto y mataron a 10 policías entre policías del estado y judiciales. El gobierno le puso precio a su cabeza y lo persiguió como a pocos.

"Tomasín" muere de la manera más ridícula. El 9 de enero de 1978 fue a Veracruz con dos de sus amigos. Se mete a un restaurante y ve pasar a Moisés Cano Córdoba, uno con quien tenía cuentas pendientes, lo mata y huye en su carro, pero nadie sabe porqué regresó al lugar de los hechos, siendo reconocido y asesinado por policías enfrente de la antigua delegación de Tránsito.

Muerto el líder, Gargallo queda en su lugar. Muchos de los pistoleros de "Tomasín" huyen de la región porque hasta el Ejército los perseguía. Toribio se esconde por un tiempo en la montaña, hasta que por medio de amigos pacta con el gobierno y se volvió el "inspector sin nombramiento" de todos los pistoleros.

Trabajaba para la policía y mostró su capacidad al limpiar la región de malosos, lo que lo hizo importante ante el gobierno y por lo que le permitieron regresar. Toribio no hizo su fortuna matando, sino que compró muchas tierras --se calcula que tres mil hectáreas-- y era el principal abastecedor de caña de azúcar de los ingenios de Motzorongo y La Providencia.

Con poder y dinero se volvió el benefactor de la región, pero al que tenía que temérsele. El grupo de los Lozano, de Tezonapa, unidos con Sixto Díaz, de Yanga, ya tenían recelo de Gargallo, cuya fuerza sólo se comparaba con la de Felipe Lagunes Castillo (a) "El Indio" y Cirilo Vázquez Lagunes, en el sur de Veracruz.

Que si es cierto que Toribio Gargallo Peralta cuidaba que la delincuencia no se disparara en la región, mandó asesinar a contrincantes o a quien le debía algo aun sin conocerlo. Aunque usted no lo crea, era muy bondadoso, pero tenía una mirada de tigre. Era muy dado a que le llevaran chismes y accionaba. En los años que prevaleció fue porque no se metió a la política, y cuando lo hizo lo mataron.

A Toribio lo apodaban "El Toro", pero a raíz que lo emboscaron cerca de Omealca y lo dejaron mal herido, fue recogido por una pareja de amigos y en avioneta se lo llevaron a Houston, Texas y le pusieron el nombre de Juan Zavaleta, nombre que adoptó en honor a sus amigos. Le quedó para toda la vida una cicatriz en el rostro porque casi le destrozaron la quijada.

La versión que va a contra de la versión oficial: ese amigo que le salvó la vida estaba en una fiesta de importante político de la región y también llega Sixto Díaz Pérez, quien al calor de las copas encara al amigo de Toribio, diciéndole que el de Omealca era "un cobarde" y lo agrede físicamente. Es lógico que la gente se metió y el asunto no pasó a mayores, aunque las habladas de Sixto seguían diciendo que iba a matar a Gargallo.

La versión oficial es que a Gargallo le pagaron 600 millones de pesos (de esos devaluados que le quitó Salinas tres ceros) unos empresarios de Córdoba.

El 6 de agosto de 1991, Jorge Moreno Salinas fue a un acto a Yanga porque era el dirigente estatal de la CNOP del PRI. Asistieron Sixto Díaz, quien quería ser alcalde de Yanga y su hermano Rafael, quien estaba propuesto para ser el líder nacional de los cañeros por la CNC, por parte del gobernador Dante Delgado y el secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios.

Al irse Moreno Salinas, Sixto se metió con unos amigos a la cantina "La Cueva", que está en contraesquina del palacio municipal. Rafael se fue a lustrar los zapatos al parque. Intempestivamente llegan dos camionetas, se bajan 4 individuos, entran a "La Cueva" y matan a Sixto y a sus acompañantes. Rafael, al oír la balacera y sabe que su hermano estaba ahí, desenfunda su pistola y le dispara a los sicarios hiriendo a uno, pero lo matan también. El resultado: 6 muertos y 5 heridos.

El comandante municipal tardó en llegar al lugar de los hechos una hora después. El escándalo en el estado y en el sector cañero.

Durante el sexenio de Gutiérrez Barrios y Dante Delgado, como gobernadores de 1986-1992, Gargallo se mantuvo muy tranquilo. Cada tarde iba de Omealca a Fortín a tomar café con Heriberto Martínez (a) El Burro, administrador del hotel Fortín de las Flores, encargado de las Juntas de Mejoras de la región por donde se repartían todos los apoyos de "Solidaridad" y protector de Dante desde joven. Toribio se sentía protegido y confiado.

Ese 10 de octubre de 1991, en el entronque de Omealca con la carretera federal Veracruz-Córdoba, vio el retén policiaco y se bajó sólo a saludar a los jefes policiacos cuando se iniciaron los disparos contra él y sus acompañantes. Resultado: Gargallo muere de inmediato, sus 4 acompañantes y dos judiciales heridos.

Los jefes del operativo policiaco de más de 50 hombres: Juan Ramón Jiménez Morales, Rafael Huerta, Norberto Portilla Morales y el legendario comandante Antonio Rodríguez Hodkings, no pudieron por iniciativa propia disparar contra Gargallo, porque sabían su papel.

Simple y llanamente, Toribio ya era una carga para el sistema.

Con las investigaciones le achacaron el asesinato de Sixto Rafael Díaz Pérez, siendo también detenido el comandante de Yanga, Inocencio Mendoza Reyes; de igual manera de la muerte de los prósperos cañeros de Omealca, Lara Rico, así como la muerte del ex alcalde de Cuitlahuac, José Luis Trejo Morales.

Lo peor no había terminado. Con toda la fuerza del estado se persigue a todos los allegados de Gargallo y caen los principales cómplices en San Pablo Ojo de Agua, que es cercado por policías. No podían entrar a la casa de la mamá de Gargallo, donde estaban Doña Ana Peralta Álvarez (mamá), cinco mujeres más y José Luis, hermano de Gargallo, pero sobre todo se buscaba al hermano de Toribio, Pedro Trujillo Peralta, lo que se logró.

En los caminos de Ojo de Agua se encontraron 90 kilogramos de cocaína, atribuida la propiedad a Toribio, por lo que ya interviene la PGR cuyo delegado en la entidad era Francisco Montes de Oca.

En el rancho de Gargallo había varios pozos artesianos en donde estaban enterrados varios cuerpos; hasta donde iba la historia, 38 osamentas se encontraron. Mientras más se investigaba, aparecían empresarios y miembros de la sociedad cordobesa ligados a Toribio, así mismo pasaba con jefes policiacos y la reata se enredó tanto, que ya empezaban a figurar nombres de políticos, por lo que mejor pararon la investigación.

Como todavía no se sabe la real historia de Toribio Gargallo Peralta, se queda ante la leyenda que el "inspector de asesinos" enterró más de 300 cuerpos. Muchos autores intelectuales quedaron impunes, así como jefes policiacos y políticos de Veracruz.

Queda para la historia la incomprensión de los corresponsales extranjeros que llegaron a la zona a cubrir el evento sobre la dimensión de Toribio Gargallo, con su impunidad y la entrevista que le hizo en 1985 el periodista José Murillo (antes de morir en el terremoto de la ciudad de México) a Juan Zavaleta, que se resume así: “Trabajo para la Policía de Veracruz”.